Martes 21 de febrero de 2017 - 2:23 PM

En un país normal, los tobas no estorbarían en el paisaje rosarino

Spotpaisnormal

Por Juan Manuel Berlanga

Que Carlos Alberto Reutemann es un hombre liberal, conservador y poco apegado a las ideas progresistas no es ninguna novedad. Que Hermes Binner nunca estuvo dispuesto a abandonar la pesca de votos en el mismo charco que el Lole, tampoco. Incluso, llegando a vociferar sapos intragables para los progresistas que confían en su capacidad de liderazgo.

Después de un período de hibernación que pareció eterno, Carlos Alberto Reutemann salió de su cueva para sacarse una foto y tirarse flores con el intendente de Tigre y principal neo opositor del kirchnerismo en Buenos Aires. Y como suele ocurrir, rápidamente el nombre del ex subcampeón de Fórmula Uno volvió a repetirse por todos los medios nacionales y provinciales.

Y una vez más, el centro derecha y la ultra derecha santafesina volvió a sentir que el líder de 71 años, está nuevamente en las pistas políticas. Listo para resurgir de las cenizas que hoy le pintan las canas.

Por su parte, Hermes sabe que a los 70 años y en época de campaña no se puede regalar terreno. En dos años jugará su última chance presidencialista. Y con rápidos reflejos escupió un latiguillo demagógico y discriminatorio que es "top ten" entre las brutalidades de aquellos que desprecian a los más humildes: la culpa de todos los males la tienen los cabezas negras que alteran su normalidad.

"Acá –refiriéndose a Rosario- tenemos barrios enteros de chaqueños. Tenemos cuatro barrios extraordinariamente grandes de tobas, que vienen corridos porque la soja los desplazó de su terreno y eso no es una política que se pueda solucionar desde Rosario, hay que solucionarla desde Buenos Aires. Vienen de otras provincias, vienen aquí permanentemente. Vienen paraguayos y bolivianos", dijo el líder del Frente Progresista.

Claro que los mismos medios que volvieron a escribir por un par de días la palabra "Reutemann", tomaron también los "progresistas" conceptos de Binner Resultado: Una semana para el puro regodeo de muchos santafesinos.

Del yuyo venimos

Paradójicamente, las ciudades santafesinas están empapeladas con un eslogan de campaña de Binner que reza "En un país normal, la soja no es un yuyo", en clara alusión al término que utilizó Cristina Kirchner durante el conflicto por la 125.

En aquellos tiempos, vale la pena recordarlo, el kirchnerismo defendía las retenciones móviles parándose en dos puntos fundamentales. Las ganancias extraordinarias que reportaba la exportación de la soja (debido a un histórico incremento de su precio internacional) y el desplazamiento de tambos y otras actividades rurales provocadas por la "seguridad" y bajos costos que reportaba a los dueños de la tierra y a los pooles de siembra.

En el famoso discurso del 31 de marzo de 2008 en el que la presidenta aseguró que la soja era "en términos científicos, prácticamente un yuyo que crece sin ningún tipo de cuidados especiales", hizo especial hincapié en lo que esto representaba en materia de mano de obra rural.

Dijo: "un campo de 900 hectáreas dedicado a la soja requiere 1 o 2 puestos de trabajo", mientras que "una minipyme familiar que presta servicios a la agroindustria en materia de pan, genera 12 a 14 puestos".

Binner proponía no aprobar las retenciones móviles y reemplazar esos ingresos aumentando los impuestos al tabaco. ""En un país normal, con cigarrillos caros nos evitaríamos convivir con estos tobas"", podría ser un slogan exitoso en tierras de la Santa Fe.