Viernes 23 de junio de 2017 - 5:29 PM

Ni en la despedida

MauricioMartinezUnionHuracan2013

En el último partido ante su gente en 2013, Unión tampoco pudo: volvió a jugar mal y apenas empató 0 a 0 con Huracán. El equipo Rojiblanco careció otra vez de profundidad y la única clara fue un cabezazo de Palacios, en el final, que contuvo Monzón. En la jugada anterior, Castro lo había salvado la derrota. Ocho sin victorias, y a ocho puntos del último puesto de ascenso.

Con un rendimiento tan flojo como los anteriores, Unión llegó al octavo partido consecutivo sin victorias, en los que acumuló seis empates y dos derrotas. La racha lo alejó muchísimo de la zona de ascenso: pasó del tercer lugar al octavo, está a ocho puntos de la zona de ascenso y a 13 del puntero, Banfield, su próxima rival. La mediocridad que desplegó el Tate en esta primera rueda queda de manifiesta en la distancia que lo separa del Taladro y de Aldosivi, el penúltimo: la misma, es decir, 13 unidades.

Tras la derrota frente a Independiente Rivadavia de Mendoza, Facundo Sava dijo que cambiaría. Lo hizo a medias: dejó de lado el 4-3-3 y paró un 4-4-2 aunque con una decisión insólita por los costados: Emanuel Moreno a la derecha y Brahian Alemán a la izqueirda, jugadores cuyas características, tal como quedó evidenciado, están lejos de ser las de un volante externo.

En la primera etapa Unión no pateó una sola vez al arco con cierta claridad. Por momentos manejó la pelota, pero demostró una intrascendencia absoluta de mitad de cancha hacia arriba y una preocupante falta de cambio de ritmo.

En el descanso Sava volvió al 4-3-3 que tanto le gusta: puso en cancha a Nicolás Bertocchi y sacrificó a Moreno, a quien mandó a jugar a una posición que no lo favorece en absoluto. Víctor Zapata, de flojísimo partido, erró de manera increíble un cabezazo, pero con la pifia habilitó a Mauricio Martínez, que sólo ante el arquero, falló. De ahí en más sólo aproximaciones: dos intentos de Rodrigo Salinas y uno de Alemán desde afuera del área.

Ya cerca del final, Unión tenía un córner a favor. Tras la ejecución y un rechazo, quedó mal parado (un error habitual bajo la conducción de Sava) y Espinoza falló el mano a mano. La última fue para el Tate: luego de una excelente habilitación de Nicolás Bruna, Sebastián Palacios cabeceó, pero Gastón Monzón le ahogó el grito de gol.